Apuntes del 2018 que se va

Se termina un año con grandes debates en torno al rol que juega la tecnología en nuestras vidas y cómo interactuamos a través de ellas.

Decepción. Con esa palabra definiría el 2018.

Y es que Internet ya no es lo que soñamos. Aquella autopista de la información que uniría a todas las personas y permitiría generar un espacio libre, sin la intervención de los gobiernos y las grandes empresas se convirtió en un camino espinado, rocoso y generador de un montón de problemas que no podemos ocultar abajo de la alfombra.

Datos filtrados, manipulación de elecciones, noticias falsas, conductas cada vez más tóxicas y adictivas se instalan en el disco duro de las democracias y sociedades liberales como un troyano dispuesto a corromper el sistema desde dentro.

Las plataformas actuando de juez y gendarme de la información a la que accedemos. Los gobiernos queriendo más poder, mirando más a China que Estados Unidos. Internet está rota, fragmentada en dos, tres o hasta cuatro partes. Eso la debilita y la convierte en objetivo fácil para muchas manos.

El gigante azul

Párrafo aparte merece Facebook. A pesar de sus esfuerzos por arreglar la red social, de hecho era su objetivo 2018, Zuckerberg no supo estar a la altura. Responder con evasivas y nuevos escándalos cuando manejas la empresa con más poder información del mundo no parece ser la decisión más inteligente, y sus usuarios se lo hacen saber: Facebook está muerto, un pueblo fantasma que recuerda a la caída de Yahoo hace poco menos de una década.

Se repite una constante de Internet: Acá no hay favoritos. ¿Podrá mantener el liderazgo con sus otros dos caballitos, Instagram y WhatsApp? ¿O llegaremos a ver su caída frente a otros competidores que cuiden mejor la privacidad y a sus usuarios?

¿Cómo termina esto?

Probablemente en un par de años recordemos este Internet como algo increíble, un sueño utópico de libertad que se desvaneció y dio lugar a un espacio hipercontrolado, concentrado en unos pocos.

Existen algunos esfuerzos por mantener esa apertura como el que encabeza el creador de la Web, Tim Berners Lee. Una iniciativa por generar un nuevo pacto social para la red, con centro en el respeto de las personas y la información que suben. Se necesita coordinación de estos esfuerzos y generar mayor impacto que llegue más allá de la comunidad de Internet.

En un mundo que deja de creer en las redes sociales y se empieza a mostrar preocupado por la centralización de las grandes plataformas de Internet, tener un blog fuera de ellas parece ser un acto de rebeldía. Las convicciones que me llevaron a abrir un blog en WordPress y no en Medium o Blogger son hoy más fuertes que cuando empecé en aquél lejano 2014. ¿será hora de volver a las páginas personales de los ’90?

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