El fin de una etapa, el comienzo de otra

La semana pasada terminé mi Maestría en Derecho en la George Washington University. Un montón de sensaciones y pensamientos, pero sobre todo, mucho agradecimiento.

En primer lugar, a Fulbright y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Luego de golpear decenas de puertas durante más de 7 años con el objetivo de estudiar en el exterior, ya había bajado los brazos. Decidí realizar un último intento con Fulbright. Ellos escucharon mi historia y lo que tenía para ofrecer. Entendieron desde el primer momento la necesidad de formar personas en esta área e hicieron todo lo posible para que yo pudiera ir. Cumplieron con todo lo prometido, y más, durante todo el proceso. Haber estudiado en Estados Unidos y formar parte de la red Fulbright es algo que llevaré con orgullo y seguramente me acompañará por el resto de mi vida. Sin ellos, esto nunca habría podido ocurrir. Por esto, eternamente agradecido.

En estos nueve meses conocí personas e historias increíbles. Es por ello que dejé en DC a mi segunda casa, la George Washington University y la gente que formó parte de esta experiencia. Profesores, tutores, personal de la Universidad, compañeros de clase, amigos, fulbrighters y el B. crew hicieron que todo pasara en un abrir y cerrar de ojos. Aún en tiempos de Corona, y cuando las cosas se pusieron bastante feas, ellos estuvieron allí, aguantando y apoyando para poder terminar nuestro sueño. Cada charla, cada café, me enseñó una nueva manera de entender el mundo. Ahora ellos forman parte de mi historia, la cual espero seguir escribiendo en conjunto.

Viajar al exterior por tanto tiempo no es una decisión tan sencilla como parece. Implica mover un montón de engranajes, aceptar riesgos y dejar atrás muchas situaciones y responsabilidades que forman nuestro día a día. Todo resulta más sencillo si se tiene una red de contención que procure ayudar y contribuir desde su lugar a que uno pueda seguir su camino. A mis padres y mi hermano que me brindaron apoyo y son los que siempre están, aún a la distancia. También estuvieron allí amigos, colegas, compañeros de trabajo y jerarcas: No es necesario nombrarlos, cada uno de ellos sabe que este agradecimiento les corresponde. Contribuyeron de una manera única a que la estantería no se cayera y yo pudiera continuar mis estudios para hacer de ésta la mejor experiencia de mi vida, gracias.

Por último, a Pía. Soy consciente que no todas las parejas pueden o están dispuestas a pasar por una situación como ésta. Ella me obligó a continuar mi búsqueda aún cuando las chances se alejaban. Me empujó a que lo hiciera siendo consciente de lo que significaba para mí pero también de los costos que implicaba. A la distancia se extraña, se generan dudas, miedos y ansiedades que sólo aquellos realmente fuertes el uno con el otro pueden atravesar. Ello no hace más que confirmar que estoy al lado de la persona correcta. Ahora a por muchos más sueños juntos.

Hoy el mundo es un lugar más pequeño pero mi mundo infinitamente más grande.

One thought on “El fin de una etapa, el comienzo de otra”

  1. Vale says:

    Tal cual Mati, una experiencia única, desde todos los puntos y que profesionalmente te suma muchísimo no hay duda. No es fácil, pero vale la pena. A seguir cumpliendo sueños 👏👏 un beso

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