El Guardián que vigila Uruguay

¿Qué pasaría si el Estado pudiera tener acceso a todas nuestras comunicaciones? ¿Es ese el mismo Uruguay democrático del que tan orgullosamente hablamos?

Muchas son las dudas y pocas las certezas acerca de “El Guardián”: ¿Quién lo va a utilizar? ¿Qué tipo de comunicaciones puede interceptar? ¿Sirve para captar masivamente o a objetivos identificados?

No sólo no conocemos su poder sino que no sabemos quienes detentan el poder de usarlo. Eso causa miedo. No en todos. ¿Por qué? Porque la gente está más preocupada en que no los paren en la calle para robarles la cartera o el celular. Llegamos a un punto en que la inseguridad justifica la pérdida de la privacidad en un Estado democrático.

¿Sirve eso para justificar que nos vigilen a todos? ¿Somos todos culpables hasta que se demuestre lo contrario?

Recapitulemos

La historia en modo resumen, es la siguiente: A finales del 2013 se publica en la prensa que el Ministerio del Interior habría adquirido un software de origen brasileño para la interceptación de llamadas, mensajes, correos electrónicos y comunicaciones a través de redes sociales. El nombre de “El Guardián” empezó a sonar, y junto con él se prendieron las primeras señales de alerta por la privacidad de los ciudadanos.

El Ministerio del Interior no brindó mayores declaraciones sobre la compra, la cual fue categorizada como “Secreta”, y es más, según voceros existía cierto malestar de que la compra llegara a oídos de todos por una filtración a la prensa.

Según se pudo saber el sistema comenzaría a operar a principios de este 2015. Y los ciudadanos seguíamos sin información al respecto.

Varias organizaciones sociales alzaron su voz con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos para pedir explicaciones sobre la compra y funcionamiento de El Guardián. El silencio se mantuvo.

Esto llevó a un pedido de acceso a la información por parte de la representante del Centro de Acceso a la Información Pública (CAinfo) con el fin de tener más información acerca del software. El Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo de 1º Turno rechazó la solicitud. La apelación no brindó mejores resultados, y el Tribunal de alzada confirmó la sentencia de primera instancia.

¿Por qué se rechazó el pedido?

Según el Tribunal de Apelaciones la información tiene carácter confidencial y el hecho de que el Ministerio del Interior no hubiera contestado a la solicitud administrativa en el plazo legal (Operando el llamado “Silencio Positivo”)  no obliga a hacer pública la información sin un análisis previo.

Hay un pasaje que quisiera destacar: “Parece obvio que el secreto de la operación de adquisición del sistema operativo “guardián”, avalado por el Tribunal de Cuentas, radica no solamente en la compra en sí misma (que, incidentalmente, no fue oculta) sino que también alcanza a las características técnicas del producto adquirido, por simples razones de seguridad y protección de los derechos de todos los habitantes que se busca tutelar mediante la prevención y represión de ilícitos, a través del empleo de instrumentos como el adquirido. Se trata de un instrumento para el combate del delito y la difusión pública de sus fortalezas y debilidades podría frustrar el empleo en esa tarea, dejándola librada a la actividad de “hackers” y/o personas que ilegítimamente pretendan obstaculizar o impedir investigaciones o represiones sometidas a control jurisdiccional, como bien expuso la parte demandada, con apoyo en normativa legal y administrativa específica”

Estando en contacto con la gente de CAinfo y otras organizaciones detrás de esto puedo estar seguro que la información a la que se quiso acceder no era sobre el funcionamiento interno del software. La pretensión pasaba muy lejos de querer ver el código fuente del programa (Al cual ni los jerarcas del Ministerio deben tener acceso por tratarse de un software propietario).

Lo que nos debe preocupar es quiénes van a hacer uso de este programa, en qué condiciones se va a usar, bajo qué procedimientos, cómo se va a instrumentar con las empresas telefónicas y algunos detalles, más cómo la preparación de los jueces para estas herramientas.

Resulta interesante que la sentencia de segunda instancia deja la puerta abierta a que otros ciudadanos puedan realizar nuevamente la solicitud de acceso con una justificación más precisa de la información a la que se quiere acceder.

¿Seguridad vs Libertad?

Como vemos, los argumentos para mantener en secreto qué pasa con El Guardián son viejos conocidos: SEGURIDAD, SEGURIDAD Y SEGURIDAD. La gente pide a gritos que la protejan y con ello nos despreocupamos de que nos vigilen.

De esa manera se llega al tan escuchado últimamente: “SI NO TENÉS NADA QUE OCULTAR NO TENÉS DE QUÉ PREOCUPARTE.” Existen diversos argumentos en contra de esta postura pero no voy a centrarme en ellos ahora.

Baste decir que si dejamos que este tipo de intromisiones ocurran estamos atentando contra nuestra libertad y tarde o temprano lo vamos a terminar pagando como sociedad. Hoy parece algo sin importancia pero es esencial para nuestro desarrollo como seres humanos poder mantener ámbitos de privacidad y en los que nos sintamos seguros de que nadie puede acceder. De otra manera caminamos inequívocamente hacia una sociedad en que nos obliguen a pensar y ser como ellos quieren.

La tendencia hacia la vigilancia no es producto de la garra charrúa. Las tecnologías de la información permiten eso, un mayor control sobre nuestras actividades y con ello la pérdida de algunas libertades que dábamos por sentadas desde la Revolución Francesa.

Lo que antes era la libertad de reunirse en una plaza y escuchar diferentes opiniones, hoy pasa por las redes. Al final, parece que la tecnología que tanto nos permite avanzar nos priva de derechos ya adquiridos.

Conclusión

Hay una historia que no me creo. Si hasta ahora policía y justicia podían escuchar las llamadas y leer correos electrónicos de los implicados en procesos penales ¿Para qué comprar un software de miles de dólares que multiplica el poder quién sabe hasta dónde? ¿Para hacer lo mismo?

Probablemente el uso de El Guardián traiga consigo una mayor eficiencia a la hora de combatir los delitos informáticos y esto no es una cuestión menor. La especialidad de la materia es algo a solucionar, ¿O vamos a seguir pensando que las mismas personas pueden juzgar sobre hackeo de cuentas como juzgan e investigan ante una rapiña? Aplaudo que se  avance en la materia y se derribe el mito de que “acá no pasa nada porque no hay delitos informáticos”.

Sin embargo, no por eso debemos permitir que nuestra privacidad y junto con ella nuestra libertad de pensar sea pisoteada, dándole al Estado nuestra información en bandeja. Del otro lado hay una herramienta poderosa, que no discrimina entre buenos y malos. La pregunta es, ¿Discrimina quien lo usa?

¿Quién vigila a los vigilantes?

¿Quién vigila a los vigilantes?

3 thoughts on “El Guardián que vigila Uruguay”

  1. Digital Rights LAC (@DigiRightsLAC) says:

    “El Guardián que vigila Uruguay”, un post de @mjacksonuy sobre vigilancia estatal. http://t.co/W0sVfxxUN4 http://t.co/EFbPeRYHj0

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