Internet y los Tratados de Libre Comercio

Repasamos algunos de los puntos usualmente incluidos en los acuerdos de libre comercio que pueden incidir directamente en las políticas que los países firmantes tienen sobre el ciberespacio.

¿Qué sabemos de los TLC’s?

Saber qué dice un acuerdo comercial es básicamente una tarea titánica en Internet. Hasta que, claro, el acuerdo es firmado. Recién ahí se puede tener un conocimiento cabal de lo que se negoció, lo que quedó por el camino y lo que nuestros representantes finalmente entendieron beneficioso.

Mientras en Uruguay hablamos seguros de un TLC entre el MERCOSUR y la Unión Europea, miramos de reojo el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) e insistimos con venderle a un barrio de China, no podemos conocer a ciencia cierta qué trae cada uno de estos acuerdos.

La práctica común y generalizada entre los países, no sólo de Uruguay, es el secreto. No brindar detalles hasta que el documento se encuentra firmado por el último de los cancilleres. Las filtraciones, parecen ser la única manera de tener acceso a estos documentos.

Más allá de la posición que cada uno tenga sobre la firma de estos acuerdos comerciales, es importante notar que algunos de ellos contienen cláusulas que impactan directamente sobre Internet y la forma en que hoy nos relacionamos a través de la red. Vayan a continuación algunos comentarios sobre estos puntos.

¿En qué puede verse afectado Internet?

Como sabemos Internet se ha convertido en uno de los dolores de cabeza para los Estados acostumbrados a la regulación territorial propia del concepto de soberanía. Sin embargo, una de las vías para escapar a estos problemas ha sido la implementación de medidas a través de acuerdo bi o multilaterales, estableciendo la forma en que los países firmantes deben encarar la regulación dentro de sus fronteras.

Cláusulas que regulan la propiedad intelectual, la responsabilidad de los intermediarios y la neutralidad de la red, se entremezclan así entre beneficios tributarios y flujos transfronterizos de bienes y servicios.

Por ejemplo, el TPP, ratificado en América Latina por Chile y Perú, establece que el plazo de protección de las obras serán de 70 años luego del fallecimiento del autor, lo que elevaría, en 20 años el régimen vigente actualmente en nuestro país. Otros Tratados suelen contener condiciones más rígidas a las excepciones de los Derechos de Autor, que hoy resultan fundamentales para la labor de bibliotecólogos, recursos educativos y la creación de memes.

Justamente, a fines de 2016 el TLC firmado entre Chile y Uruguay dejó de lado el capítulo sobre Derechos de Autor, Marcas y Patentes, por la diferencia de regímenes entre ambos países.

Otro de los puntos controversiales que suelen incluir este tipo de Tratados refiere a las potestades de los Intermediarios de Internet (ISP’s) para, literalmente, cortar las conexiones de aquellos usuarios que se identifican como violadores de contenido protegido por la ley autoral.

Este tipo de medidas incentivan medidas de control y vigilancia sobre el contenido que circula a través de las plataformas de los intermediarios. El miedo a represalias sobre sus servicios, y las solicitudes sin discriminación que pueden realizar los titulares de los Derechos para dar de baja un contenido “sospechoso”,  conllevan a la implementación de mecanismos de censura privada, lo cual no se condice con los estándares de Libertad de Expresión.

Por otra parte, los Tratados, bajo la influencia de la industria del entretenimiento suele incluir condiciones de criminalización de herramientas  que permitan saltar mecanismos digitales de protección, como los DRM’s o VPN’s. De esta forma querer saltearse las restricciones de Netflix de contenido local (geo-blocking) podría llevarnos a la cárcel.

¿Cómo está Uruguay?

Este tipo de facultades/imposiciones a los países resultan desmedidas para el fin que pretenden lograr, además de otorgarle a las empresas multinacionales gran margen de control sobre lo que circula y lo que no en Internet. Uruguay no cuenta hoy con un marco jurídico específico que establezca la responsabilidad de los intermediarios en Internet, lo cual, en mi humilde opinión, ha desincentivado la instalación de sucursales de empresas proveedoras de servicios de Internet en nuestro país.

Claro que es necesario establecer reglas claras para estas empresas y dar garantías a la libertad de expresión, pero aprovechar para realizarlo en contratos multilaterales negociados a puertas cerradas y en situación de desequilibrio no parece ser la mejor opción.

3 thoughts on “Internet y los Tratados de Libre Comercio”

  1. César Suárez (@Abogadocsc) says:

    Internet y los Tratados de Libre Comercio https://t.co/4tVK8LQnMj vía @mjacksonuy

  2. @Abogadocsc says:

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  3. @Abogadocsc says:

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