Juegos de la Vigilancia #Río2016

La celebración de los Juegos Olímpicos en Río le ha servido a Brasil para aumentar considerablemente sus capacidades de vigilancia sobre la sociedad. A continuación, otra mirada sobre Río 2016.

Este agosto no sólo los aficionados al deporte estaremos mirando hacia la Ciudad Maravillosa. El Gobierno Brasileño ha multiplicado su arsenal de vigilancia y todo indica que lo mantendrá en funcionamiento una vez que los Juegos terminen.

Los ojos que todo lo ven

No todos lo globos aerostáticos que flotan sobre Río son inofensivos o meramente decorativos. Algunos de ellos pertenecen al sistema de vigilancia Simera, de la empresa Logos-Technology conocida por vender globos de vigilancia para su uso bélico en las guerras de Afghanistan e Irak. Esta será la primera vez que los dispositivos de la empresa Logos sean utilizados en espacio civil.

Con sus cámaras de alta resolución, Simera puede obtener imágenes de un área de 95 metros cuadrados volando a 100 pies de altura. Todo lo capturado por sus cámaras puede ser apreciado desde 10 ángulos distintos y zoomeado hasta lograr imágenes de gran calidad y resolución (más de 60 veces la resolución HD).

Este globo se suma al uso del satélite israelí Eros B que opera a una altitud de 450 km de la Tierra y también es usado para detectar objetos de hasta 50 centímetros. El uso del satélite fue alquilado al gobierno de Israel por un plazo de 6 meses. Una vez terminados los Juegos será empleado para vigilancia en las fronteras del país norteño.

Todas estas cámaras serán monitoreadas desde el Centro Integrado de Control y Comando, CICC, o como el Diario The Guardian lo calificó “Una sala de control digna de un villano de James Bond”. El Centro inaugurado para el Mundial del 2014, cuenta con una pared de 17 metros con imágenes en tiempo real de toda la ciudad carioca.

Mantener Internet funcionando

Ya en febrero de este año la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (ANATEL) publicó un Decreto por el cual se autoriza a las Fuerzas Armadas a utilizar equipamientos bloqueadores de señales de radiocomunicaciones durante la realización de los Juegos, en caso de protestas, amenazas o manifestaciones en las calles. Con estos dispositivos y potestades se podría provocar el corte de Internet en determinados puntos.

Brasil Block Internet

Imagen de la campaña #KeepItOn de AccessNow

La aprobación de este Decreto disparó una petición de la organización internacional enfocada en los Derechos Digitales, AccessNow para evitar que las fuerzas puedan usar las facultades del decreto para coartar la libertad de expresión o el trabajo periodístico durante los Juegos.

Recordemos además que la Justicia Brasileña viene de ordenar tres veces este año el corte de WhatsApp durante 24 horas, por la negación de la empresa en colaborar con investigaciones penales.

Falta de transparencia

Una de las denuncias más repetidas por la sociedad civil brasileña es la falta de transparencia en la compra y uso de estos dispositivos. Por poner un ejemplo, cuando hace un par de años se compraron los Jammers (dispositivos de bloqueo de señales) para su uso en las prisiones, el gobierno fue claro en sus características, precios, empresas participantes de la licitación, etc. Hoy sin razón aparente, no ocurrió lo mismo con los adquiridos por el Decreto de ANATEL.

La falta de transparencia no es patrimonio único de los brasileros, por estos lares también conocemos las aventuras secretas de las autoridades en pro de la seguridad pública. La ciudadanía necesita conocer cómo y bajo qué condiciones se utilizan estas herramientas. Sólo así se podrá lograr un control sobre usos ilegítimos y el respeto por las garantías básicas con las que contamos.

Los Principios de Tshwane del año 2013 sobre acceso a la información y seguridad, en los que participaron más de 70 organizaciones de todo el mundo, analizan el equilibrio que debe existir entre el derecho de las personas al escrutinio público de las acciones gubernamentales y la invocación excesiva de los gobiernos de motivos de orden público, seguridad nacional o defensa de las relaciones exteriores. Particularmente, establecen que las medidas de vigilancia gozan de una fuerte presunción de divulgación por las posibles violaciones a derechos que ellas permiten.

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