Movistar, su plan WhatsApp, ¿y la Neutralidad de la Red?

Movistar lanzó su nueva promoción para este año. Una propuesta que promete mover el mercado local: WhatsApp gratis, sin contar en el paquete de datos. ¿Qué se esconde atrás de la propuesta?

Hace unos años Movistar ya había ofrecido a sus clientes Planes de Redes Sociales que permitían el acceso gratuito a Facebook, Twitter y WhatsApp, aunque sin mayor éxito. Es lógico que con la fuerza que ha tomado Antel en los últimos años, la empresa española volviera al ataque con ofertas tentadoras.Whatsapp Gratis Promo

La promoción es sencilla: A partir de ahora los mensajes, fotos y videos de WhatsApp no son contados dentro del paquete de tráfico de los contratos. Para aquellos que no tienen contrato se ofrece un paquete de $ 95 mensuales para WhatsApp ilimitado.

Este tipo de planes han sido instaurados en varios países, con mayor o menor alcance. Por ejemplo en Estados Unidos, T-Mobile se asoció con servicios de música por streaming como por ejemplo Spotify, para que los clientes no tuvieran que gastar su plan de datos.

No todo lo que brilla es oro

Este tipo de promociones, donde se deja de computar el tráfico para ciertas aplicaciones pone en entredicho un prinicipio que se discute en las políticas sobre Internet, conocido como la Neutralidad de la Red. Según este principio todos los bits que pasan por la red deben ser tratados iguales, no pudiendo el operador tomar decisiones sobre qué información llega más rápido o el destino de los paquetes. En este otro post explico un poco más sobre qué es y por qué es importante defenderla.

Si bien la promo entre Movistar y WhatsApp, a primera vista no supondría un ataque tan directo como los que han ocurrido en otros países (Facebook y sus Free Basics son los principales exponentes), no deja de ser cierto que colabora a la consolidación de las plataformas ya establecidas, atentando contra la aparición de nuevos actores en la economía digital.

El acuerdo entre dos gigantes como Telefónica y WhatsApp (propiedad de Facebook) permite mantener el liderazgo del servicio de mensajería por sobre otros servicios que aún no son tan populares como Telegram o Signal. Se considera que este tipo de ventajas competitivas atenta contra la aparición de nuevos actores en Internet, quienes ahora no sólo deben competir contra WhatsApp sino contra los beneficios que le otorga una empresa de telecomunicaciones.

En el mismo sentido, esta promoción puede abrir la puerta a que Antel o Claro hagan acuerdos con otras empresas y comiencen a ofrecer Internet de dos vías: Una para aquellas empresas “amigas” y otro para el resto que no puede hacer frente a esos acuerdos. ¿Existirían hoy empresas disruptivas como Facebook o Uber si en su mercado hubieran habido acuerdos de este tipo? Seguramente no.

¿Cuál es la situación en Uruguay?

Este tipo de planes serían ilegales en Chile u Holanda, países que desde hace ya unos años legislaron sobre la Neutralidad. Lo mismo en India, que en 2015 anuló los planes de Facebook por llevar FreeBasics o la FCC en Estados Unidos que prohíbe a AT&T dar preferencia al video de DirecTV sobre los demás competidores.

Pero por el momento, acá en Uruguay no contamos con una ley sobre Neutralidad de la Red. En 2015, el Senador Pedro Bordaberry presentó un proyecto sin mayor andamiento parlamentario.

La experiencia indica que son pocos los profesionales, académicos y/o activistas que se hayan dedicado al tema lo cual disminuye la posibilidad de generar iniciativas, propuestas de regulación o debates serios sobre el tema. Hace falta una mayor transparencia y más estudios independientes sobre cómo las empresas de telecomunicaciones locales están gestionando el tráfico.

Acuerdos como el de Movistar van contra lo que se conoce como un Internet Libre y Abierto donde se permita la innovación y la oportunidad de acceso para todos. La discriminación de tráfico por parte de las operadoras tiene ciertas repercusiones como la fragmentación de la Red,  creando una Internet para aquellos que pueden pagar y acceder a todos los servicios y otro Internet para aquellos que no lo pueden hacer. Este enfoque, en vez de reducir las brechas digitales, sólo sirve para reforzar las desigualdades, ahora también en el mundo digital.

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